Glosario
Déficit calórico
Un déficit calórico es comer menos energía de la que tu cuerpo gasta. Es la única condición que hay que cumplir sí o sí para perder grasa: sin déficit no hay pérdida, da igual la dieta que sigas.
Por qué es la única regla que no se salta
Tu cuerpo gasta energía a todas horas: para respirar, moverte, digerir y entrenar. Si a lo largo del día le das menos energía de la que gasta, tira de sus reservas para cubrir la diferencia. Parte de esas reservas es grasa. Ahí está la pérdida.
Todas las dietas que funcionan —bajas en carbohidratos, ayuno, contar macros, comer más verdura— acaban haciendo lo mismo: que comas menos de lo que gastas. Cambian la forma, no el mecanismo. Por eso conviene elegir la forma que puedas sostener sin sufrir.
Cómo se aplica sin pasarlo mal
Un déficit demasiado agresivo te deja sin energía, con hambre constante y con más riesgo de abandonar. La clave no es el déficit más grande, sino el que aguantas durante semanas. Estos puntos ayudan:
- Déficit moderado: un recorte pequeño y sostenible pierde grasa igual y respeta tu energía y tu vida social.
- Prioriza la proteína: sacia y ayuda a conservar el músculo mientras bajas de peso.
- Volumen de comida: verduras, fruta y alimentos con fibra llenan el plato con pocas calorías.
- Entrena fuerza: el déficit dice cuánto peso pierdes; la fuerza decide que sea grasa y no músculo.
- Mide la tendencia: el peso sube y baja cada día. Mira la media de la semana, no la báscula de esta mañana.
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El déficit que tú puedes mantener
Saber la teoría es fácil. Ponerle números a tu día, tus comidas y tus horarios sin que se te haga cuesta arriba es lo que trabaja nuestra asesoría nutricional. Sin dietas imposibles.